SE QUEJAN HABITANTES DEL CERRITO Y LINDAVISTA POR OBRAS DEL TREN
Por: Redacción
@MiDelegacionQro
Vecinos de las colonias
Lindavista y El Cerrito denunciaron posibles afectaciones derivadas de la
construcción del Tren México-Querétaro en la zona centro de la capital
queretana, al asegurar que las dimensiones disponibles son insuficientes para
albergar cuatro vías ferroviarias y que al menos 35 viviendas enfrentan riesgos
por la cercanía de las obras.
Durante una rueda de prensa,
habitantes afectados y representantes del Observatorio Ciudadano del Tren
México-Querétaro-Irapuato señalaron que el proyecto ferroviario contempla la
convivencia de dos vías de carga con dos nuevas vías de pasajeros, pese a que
el espacio existente entre viviendas apenas alcanza los 23 metros de ancho,
cuando —aseguraron— la normatividad establece alrededor de 49 metros para
garantizar condiciones de seguridad.
Uno de los casos expuestos fue el
de Ana Lilia Echevarría, propietaria de una vivienda ubicada sobre Avenida del
Ferrocarril, quien aseguró que el proyecto dejaría únicamente 80 centímetros de
distancia entre el paso del tren y su propiedad.
“Actualmente existen 23 metros de
mi fachada a la fachada del vecino cruzando la vía. Sin embargo, según la
normativa y lo autorizado deben de tener 49.15 metros totales para el
desarrollo efectivo del proyecto. También desaparece la calle, pretenden poner
un muro que queda tan sólo 80 centímetros de la estructura del tren”, declaró.
La vecina sostuvo que las
autoridades no han reconocido formalmente las afectaciones, pese al avance de
la obra, y acusó falta de información clara por parte de los tres órdenes de
gobierno.
“Hoy en día con el avance tan
alto del proyecto ningún orden de gobierno local ni federal han reconocido la
afectación como lo es. ¿En qué situación jurídica está mi casa? ¿Dónde están
mis 15 metros de línea de seguridad?”, expresó.
Por su parte, Irlanda Riverol,
vocera del Observatorio Ciudadano del Tren México-Querétaro-Irapuato, afirmó
que el proyecto aprobado en la Manifestación de Impacto Ambiental establece
distancias mínimas entre vías y zonas urbanas que, dijo, no podrían cumplirse
físicamente en el tramo del Centro Histórico.
“Lo que están haciendo en este
proyecto y términos reales de lo que ocupa 49 metros como decía Ana hoy lo
están reduciendo a 23 metros. Más de la mitad de terreno lo que están
consumiendo y están metiendo como embutido dentro de este espacio para que quepan
las vías”, señaló.
Explicó que las normas
ferroviarias establecen cinco metros de separación entre vías y 9.15 metros
entre pares de vías de pasajeros y carga, además de un derecho de vía de 15
metros hacia las zonas urbanas.
Riverol advirtió que reducir
estas distancias incrementa riesgos por el movimiento natural de los trenes, el
efecto de succión y posibles colisiones, especialmente al contemplarse convoyes
de pasajeros con capacidad de hasta 600 personas.
“Eso reducir la distancia entre
vagón y vagón impacta directamente en la seguridad del tren de todos los
usuarios. Incrementa el riesgo de colisión porque se sigue considerando el
transporte de carga. Son las vidas de los usuarios, de los operadores y de los
vecinos adyacentes las que están en riesgo”, afirmó.
Los habitantes señalaron además
que ya comenzaron a registrarse fisuras en algunas viviendas cercanas a las
obras y denunciaron que no existe hasta el momento un estudio técnico oficial
sobre daños estructurales.
“Ya se empiezan a notar fisuras
en todas las propiedades. No tenemos ningún estudio, ningún reconocimiento ni
ningún comentario de si hay alguna situación de riesgo para las propiedades”,
dijo Ana Lilia Echevarría.
Asimismo, Alma Rosa Servil,
vecina de Lindavista, acusó que el proyecto representa “un ataque” a las
viviendas y una violación a los derechos de los habitantes del Centro
Histórico.
“Las cuatro vías aquí no caben.
Los vecinos, los turistas y la población estamos en un enorme peligro”,
sostuvo.
Los vecinos indicaron que
buscarán continuar con recursos legales y solicitudes formales ante autoridades
federales, estatales y municipales para exigir información sobre el proyecto
ejecutivo y revisar posibles afectaciones patrimoniales y urbanas en la zona.
