TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA EN MÉXICO AGRAVÓ LA VIOLENCIA: PLANCARTE
Por: Redacción
@MiDelegcionQro
El catedrático de la Universidad
Autónoma de Querétaro (UAQ), Rafael Plancarte Escobar, sostuvo que la
transición democrática en México ubicada en el año 2000 con la llegada de
Vicente Fox, no resolvió los problemas estructurales relacionados con el crimen
organizado y, por el contrario, contribuyó a agravar la violencia generada por
las organizaciones criminales en el país.
Lo anterior fue planteado en el
artículo “Narrativa analítica de la interacción entre organizaciones criminales
y gobiernos en México desde el periodo del sistema de partido hegemónico”,
publicado por la Universidad de Buenos Aires en la Revista Argentina de Ciencia
Política.
En el texto, el académico analiza
cómo evolucionó la relación entre el Gobierno Federal y las organizaciones
criminales desde la época del sistema de partido hegemónico encabezado por el
PRI, hasta la llamada “guerra contra el narcotráfico” iniciada en 2006 por el
expresidente Felipe Calderón.
“El análisis de la
democratización no puede reducirse sólo a variables políticas, sino que debe
incorporar fenómenos como la violencia desencadenada por grupos criminales, lo
que resalta la debilidad del Estado de derecho como una dimensión de una democracia
de calidad que debe ser atendida”, señala el autor.
Plancarte Escobar expone que
durante el sistema político hegemónico existía una relación de subordinación
entre las organizaciones criminales y el Gobierno Federal, basada en acuerdos
informales, corrupción y control territorial, donde los grupos del narcotráfico
operaban bajo reglas impuestas por el propio Estado.
El investigador refiere que
durante décadas el gobierno federal garantizó protección institucional a cambio
de pagos y control sobre las actividades criminales, situación que permitió
mantener relativa estabilidad y reducir confrontaciones abiertas entre los
grupos criminales.
“Las organizaciones criminales
prefirieron aceptar las condiciones impuestas: pago de impuestos a cambio de
protección institucional. Sin embargo, esa misma protección fue clave para su
consolidación y fortalecimiento”, expone el artículo.
El texto identifica el arresto de
Miguel Ángel Félix Gallardo en 1989 como un punto de quiebre que provocó la
fragmentación del Cártel de Guadalajara y el surgimiento de nuevas
organizaciones criminales con mayor autonomía y capacidad de confrontación.
A partir de ese momento, explica
el académico, comenzaron a deteriorarse los acuerdos entre gobierno y
narcotráfico, mientras aumentaron las disputas territoriales, la corrupción
fragmentada y la violencia entre grupos criminales.
“El Estado sencillamente no pudo
imponer su autoridad y el sistema regulador se desplomó ante el cada vez más
violento poderío de los cárteles”, sostiene el documento.
El análisis también plantea que
la llegada de la transición democrática en el año 2000 provocó un escenario más
complejo, debido a que el debilitamiento del control centralizado dificultó
mantener los acuerdos que habían prevalecido durante décadas entre las
autoridades y las organizaciones criminales.
Plancarte Escobar argumenta que
el inicio de la “guerra contra el narcotráfico” durante el sexenio de Felipe
Calderón transformó radicalmente la interacción entre gobierno y crimen
organizado, pues las organizaciones criminales respondieron con mayores niveles
de violencia y diversificaron sus actividades ilícitas hacia delitos como
extorsión, secuestro, robo de combustible y cobro de piso.
En el artículo también se retoma
el caso del “Culiacanazo” de 2019 como ejemplo de la capacidad que han
adquirido algunos grupos criminales para presionar e influir en las decisiones
gubernamentales.
“El aumento de la violencia es un
reflejo de la capacidad de algunas organizaciones para retar abiertamente al
gobierno y sostener confrontaciones prolongadas entre ellas”, concluye el
académico de la UAQ.
El autor utiliza modelos de
teoría de juegos para explicar cómo cambiaron las estrategias tanto del
Gobierno Federal como de las organizaciones criminales a lo largo de las
últimas décadas, pasando de una lógica de subordinación y acuerdos a otra
basada en confrontación, autonomía criminal y violencia abierta.

